martes 8 de septiembre de 2009

sabado 12 Siembra Raimi - fiesta reggae Cogollos Cordoba

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sabado 12 de septiembre SIEMBRA RAIMI (raimi = fiesta) fiesta en 990 arte club, cordoba, argentina... celebrando la llegada de auti willka chika (el equinoccio de primavera en las culturas andinas)

se prepara la tierra para sembrar
se inicia con el auti willka chika
la epoca de siembra en las culturas andinas.
la tierra se prepara para renacer
agricultores celebran esta prodigiosa etapa,
para augurar una buena cosecha
y agradecer a la tierra esta posibilidad.

actuan:
GERMINANDO reggae
+ invitados
VJ CHANGO ROOTS

talleres de cultivo

organiza:
COGOLLOS asociacion reduccion de daños cordoba

horario
medianoche

entrada general 15 pesos

gracias por su divulgaciòn
Contexto

El 25 de agosto, la Suprema Corte argentina revocó una ley de los tiempos de la “guerra sucia” que tipificaba como delito la posesión, de incluso pequeñas cantidades, de marihuana. En la decisión la Suprema Corte dictaminó que la posesión de pequeñas cantidades de marihuana para uso personal está amparada por el Artículo 19 de la Constitución Argentina, el cual establece: “Las acciones privadas de los hombres que de ningún modo ofendan al orden y a la moral pública, ni perjudiquen a un tercero, están sólo reservadas a Dios, y exentas de la autoridad de los magistrados.”


Este es el comunicado de ASOCIACIÓN COGOLLOS respecto al fallo.

COGOLLOS Asociación Civil de Reducción de Daños de Córdoba adhiere plenamente al reciente fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación que declaró inconstitucional la punición de la tenencia de estupefacientes para consumo personal puesto que la misma violenta el principio de reserva consagrado en el art. 19 de la Constitución Nacional. Por unanimidad, los magistrados entendieron que no cabe penalizar conductas realizadas en un ámbito privado que no ocasionan peligro o daño para terceros. Como muy bien lo señala el histórico fallo, remarcamos el total fracaso de la política prohibicionista en materia de drogas implementada desde la sanción de la ley 23.737 y sus nefastas consecuencias en todos los niveles, estigmatizando y convirtiendo al consumidor en delincuente por un lado, junto con un aumento del consumo y del narcotráfico y su violencia asociada, por el otro. La persecución penal de los consumidores alentadas por los prohibicionistas sólo trajo aparejado un abarrotamiento en los estrados judiciales de inútiles causas judiciales que no aporta nada al tema de fondo, desviando el foco de discusión hacia la identidad entre droga y delito, cuando la verdadera causa de éste se haya en la falta de educación, de trabajo, en la decadencia y la exclusión social. Así, estos prohibicionistas resultan funcionales a la punición de los consumidores, echándole la culpa a la sustancia y no al trasfondo social, impidiendo la modificación del sistema.

COGOLLOS tiene por objeto impulsar políticas públicas de drogas basadas en los principios de reducción del daño asociado al uso del cannabis, promoviendo planes de acción que favorezcan una aproximación a la vez sanitaria y social al uso del cannabis, asociando la asistencia a la prevención y la promoción de la salud, según establece nuestro Estatuto.

Desde COGOLLOS, no creemos en las prohibiciones. En cambio, sí creemos en la educación, en la información y en el respeto de los derechos individuales, donde cada individuo adulto es soberano para tomar decisiones que atañen a su vida privada sin que el Estado pueda intervenir en dicho ámbito. En este sentido, coincidimos con el fallo en que no es función del Estado imponer una moral, sino asegurar un ámbito de libertad y respeto donde la moral de cada uno será ejercida en la medida que no afecte a terceros. Interpretarlo de otro modo sería llegar al absurdo de sostener que los prohibicionistas son más moralistas que los consumidores, lo que torna el argumento en inaceptable.

COGOLLOS coincide con otra Asociaciones, en especial ARDA, en la necesidad de disolver el SEDRONAR, organismo que ha servido menos para el fin para el que fue creado que para enquistar en el poder a sus dirigentes, como asimismo que “todo lo concerniente a la lucha contra el narcotráfico debe ser transferido a la órbita del Ministerio del Interior, mientras que las acciones preventivas, asistenciales y de inclusión sanitaria, laboral, social, educativa, deportiva y cultural de la población usuaria de drogas deben recaer en la Jefatura de Gabinete de Ministros en una instancia de coordinación de las actividades de los Ministerios de Salud, Desarrollo Social, Educación, Trabajo y de las Secretarías de Deporte y Cultura de la Nación”, según el Comunicado de Prensa de ARDA.

Si bien somos conscientes de que este saludable fallo no es vinculante, por un lado entendemos que es un dato jurídico máximo y una guía para los jueces inferiores y por el otro, una advertencia y exhortación al poder ejecutivo para implementar una política de drogas desde una óptica socio-sanitaria y no punitiva. Esperamos que a partir del mismo, se abra el debate legislativo para la reforma de la vetusta Ley 23.737, tomando como base y fuente de ésta, los Considerando vertidos en la impecable resolución de la Corte.

¡¡¡¡A partir del fallo, LA REFORMA DE LA LEY 23.737 SE IMPONE!!!!

Zaffaroni dijo que está permitido "tener una macetita" de marihuana

El magistrado habló sobre la despenalización y aseguró que "el tráfico de marihuana no genera grandes mafias, es un tráfico folclórico".

El juez de la Corte Suprema de Justicia Raúl Zaffaroni, principal impulsor de la despenalización de la tenencia de marihuana para consumo personal, dijo que se puede "tener un macetita" de cannabis en la casa, mientras no se haga proselitismo.

"Yo interpreto la ley en punición del proselitismo. El límite es la presunción del delito", señaló Zaffaroni. En ese sentido, el magistrado añadió que "siempre y cuando se presuma que el sujeto vende, produce o que por la cantidad de sustancia genera un riesgo de distribución", señaló en declaraciones a la revista THC, citadas hoy por el diario Perfil.

"Es un tema muy circunstancial, porque un tipo que vive en un pueblo por ahí se compra para un mes porque no puede venir a la ciudad todos los días. Pero si yo encuentro al tipo con cinco gramos de cocaína una balanza y varios papelitos, es probable que ese tipo esté vendiendo", explicó.

El juez aclaró que "por eso, no es una cuestión de cantidad, porque si se pone por ejemplo diez gramos de cocaína como límite de consumo, los tipos van a salir a vender con ocho".

"Si lleva un porro encima, no tiene que demostrar nada. No hay afectación del bien jurídico, pero si lo que llevás es medio kilo, sí porque genera un riesgo de distribución", señaló.


El magistrado sostuvo que "nadie puede ordenar un allanamiento por un porro o una planta" y sólo se puede hacer ese procedimiento cuando haya "un indicio serio de delito".

Además, Zaffaroni se refirió al caso de que una persona esté sola en una plaza y un policía lo encuentre fumando y el juez sostuvo que para él "ahí no hay proselitismo".

"Es lo mismo que tener un porro, una macetita se puede tener", afirmó.

Con respecto a la regulación de las drogas si pudiera hacer una nueva ley, el juez dijo que "penaría la tenencia de tóxicos en el caso de que ponga en peligro el bien jurídico ajeno".

"En el caso de la marihuana dejaría penalizado sólo el tráfico masivo. El tráfico de marihuana no genera grandes mafias, es un tráfico folclórico", comentó.
Lunes 31 de Agosto de 2009 06:30

Fuente
viernes 28 de agosto de 2009

Un video para reflexionar con Terence McKenna

Terence McKenna - La cultura es tu sistema operativo.
AHora que nos cambiaron un programita del sistema
es buen momento para reflexionar sobre el mismo.



Pueden ver más videos aqui
El prohibicionismo se cobró sus víctimas en los últimos años de represión estatal al consumidor de cannabis.

He aquí una nota impecable publicada en Pagina 12.

VIDAS ROBADAS


LAS HISTORIAS DE JOVENES CON LA VIDA ARRUINADA DESPUES DE SER DETENIDOS POR TENENCIA DE DROGAS PARA CONSUMO
Y todo por llevar un porrito en el bolsillo

El fallo de la Corte alertó que no se debe seguir penalizando a los consumidores. Aquí, casos de usuarios presos por unos pocos gramos cuya vida terminó en calvario. El más dramático, el del joven llevado a una comisaría en la que resultó violado.


Por Emilio Ruchansky

Se han cometido y se siguen cometiendo crímenes en nombre de la ley de drogas. Crímenes que tienen como culpable a la policía, aunque no siempre se denuncian, y que comienzan con una requisa ilegal, con una prueba plantada o porque alguien es encontrado con un porro en la calle. Son, en su mayoría, casos en los que se aplica la figura que pena la “tenencia de estupefacientes para consumo personal”, un castigo que fue declarado inconstitucional por la Corte Suprema de la Nación el martes pasado. Como señaló una investigación de la asociación Intercambios y la Universidad de Buenos Aires, el 70 por ciento de los causas de drogas en los últimos veinte años fueron contra consumidores, en su mayoría jóvenes, que llevaban menos de cinco gramos de marihuana o cocaína. Son las víctimas de una norma que por primera vez desde su sanción tiene buenas chances de ser modificada.

Ayer, luego de que se conociera el fallo de la Corte sobre el tema, se divulgó uno de estos crímenes que tiene como protagonista a David, un joven universitario que reclama una indemnización millonaria al Estado por “el delincuente que contrató para cuidar la vida y los bienes de los ciudadanos”, tal como define al policía bonaerense implicado el abogado del joven, José Vega. David fue detenido por un patrullero mientras manejaba y luego de requisarlo ilegalmente le secuestraron un porro. El hecho ocurrió en San Isidro hace cinco años, él tenía 18, y no se lo llevaron preso. Le dijeron que tenía una causa por tenencia, que lo iban a citar.

“Esa citación nunca llegó”, dijo su abogado. “Tres años después, en un operativo de control, piden sus antecedentes y aparece un pedido de captura por rebeldía del Juzgado Federal de San Martín 1 por no haberse presentado. El pensó que se había acabado esa causa”, detalló Vega. Fue el principio del calvario. Ese día, el 3 de febrero de 2007, David fue llevado a la comisaría tercera de Boulogne, partido de San Isidro, y lo dejaron incomunicado en los calabozos.

Según relató David, no bien llegó de la revisión médica de rutina durante la madrugada del día siguiente, un agente le ordenó aguardar en un baño separado de las celdas por una reja. El joven vestía solo ropa interior, pero el lugar estaba aislado de los demás detenidos, a excepción de “El Cabezón”, cuya celda no tenía candado. Era uno de los beneficios de los que gozaba dentro de la comisaría a la que había llegado procesado, luego de pasar por varias unidades penitencias.

El Cabezón le pidió al guardia que fuera a traer hielo y se acercó al David con un palo de escoba con una “faca” en la punta. “¿Así que sos antichorro? Yo soy chorro y vos vas a ser gato mío. Vení, puto, dame las zapatillas, dame las cosas”, dijo Juárez metiendo la faca a través de la reja. Luego lo obligó a darse vuelta y le decía “qué linda cola tenés”, mientras lo manoseaba. Al otro día lo violó, a la vista de uno de los guardias, que supuestamente dormía.

El relato y los diálogos surgen de la sentencia emitida ayer por el Tribunal Oral en lo Criminal 2 de San Isidro que condenó al “Cabezón” Juárez a 23 años de prisión “por abuso sexual agravado por acceso carnal y por uso de arma, en concurso con el robo de la ropa”. En el fallo se ordena una nueva investigación contra el guardia que no lo custodió. David no fue la única víctima de violación en la cárcel a partir de una causa por tenencia de drogas. Hubo otros casos, como el de una joven pareja detenida cerca de la cancha de San Lorenzo en el 2000.

Según surge del expediente, dos policías les plantaron cocaína, golpearon salvajemente al hombre y más tarde, en la Comisaría 32ª de Parque Patricios, la mujer fue violada por un oficial en su celda. El uniformado la amenazó diciendo que si hablaba iba a poner un kilo de cocaína en el auto y no volvería a ver ni a su hija ni a su marido. El hecho fue constatado por varias pericias médicas, pero la pareja denunció la golpiza y no la violación, que no pudo ser investigada por tratarse de un delito de instancia privada (es decir, sólo puede hacérselo si la víctima está de acuerdo).

En ambos casos, las víctimas estuvieron poco tiempo encerradas, lo suficiente como para sufrir los abusos mencionados antes de que un juez los liberara, como suele pasar en la mayoría de las causas por tenencia de drogas para consumo. Sin embargo, no todos los jueces actúan de este modo. Es lo que les pasó a Fernando Oscar Rodríguez y a su hijo Fernando Emanuel que salieron en libertad el 27 de mayo del año pasado luego de estar 115 días presos en una alcaidía salteña. Ambos fueron detenidos luego de un allanamiento a la casa paterna. Aunque era evidente que las plantas de cannabis sativa y la piedra de porro prensado que portaba el hijo eran para consumo personal, fueron acusados de traficar marihuana “para fumar, comer y beber”.

El operativo estuvo a cargo de la División Operaciones de Drogas Peligrosas de Salta capital y según el acta se secuestraron tres plantas, tres plantines, dos recipientes con las flores de cannabis y un frasco en el que la marihuana “estaba siendo sometida a una etapa de maceramiento con licor o alcohol”, supuestamente, “para potenciar la droga y beberla”. Fernando tenía además 29 gramos de prensado que pensaba llevar a un viaje por el Iruyá. El padre, un ingeniero y profesor de Física devenido en reparador de electrodomésticos, había permitido que su hijo cultivara para que no les comprara los narcos.

La denuncia fue anónima y la inteligencia policial consistió en sacar fotos del jardín desde la casa de un vecino. Con las imágenes de esas seis plantas consiguieron la orden de allanamiento. El juez denegó la excarcelación porque estaban acusados de tráfico y recién con el cambio de carátula a “tenencia para consumo personal” lograron abandonar la alcaidía, donde conocieron el desamparo de mulas y paqueros. Ambos siguen procesados.

Durante el encierro, Fernando Emanuel Rodríguez, de 23 años, hizo difundir una carta titulada “Desde un pequeño infierno al que temporariamente llamo ‘casa’”. Allí precisaba: “La injusticia que hoy me agarra las pelotas podría haberle pasado a cualquiera. Acá la realidad que se vive, aparte del problema social que recae en ello, es que están volteando a todos los de abajo que tengan o no algo que ver, pero te incriminan igual”.

Esto último puede ser comprobado fácilmente. Página/12 se contactó con una abogada que trabaja en una asociación que defiende a gente en situación de calle. Antes de hablar, la mujer pidió reserva de su identidad así como la de su asociación. “Sacamos muchos chicos pobres de las comisarías, si se publican mis datos puede que se complique la próxima vez que vaya a una comisaría”, explicó. Entre la decena de casos de chicos y chicas demoradas y torturadas por poseer drogas, la abogada recordó el un joven bonaerense de 14 años, que mendigaba en la estación Constitución y tenía su familia en Gerli, partido de Avellaneda.

“Venía de un hogar muy vulnerable, tenía siete hermanos y el papá los había abandonado. Dormía en la calle y a veces volvía a su casa. Lo agarraron una noche, en el 2004. Estaba fumando porro con otros chicos en situación de calle en San Telmo. Se los llevaron a todos a la comisaría cuarta y el chico recibió una paliza. Le pegaron tanto que se los mismos policías tuvieron que llevarlo al hospital”, recordó la abogada. Cuando llegó, los médicos se dieron cuenta de que la situación era grave. Le habían roto parte de los intestinos y tuvieron que operarlo de urgencia.

El chico se salvó y los médicos denunciaron los ocurrido. “No estoy segura de cómo terminó la causa contra la policía, lo que sé es que el chico volvió a la calle y ahora está preso en un pabellón de jóvenes adultos en Ezeiza. Y no por tenencia de drogas”, comentó la fuente. Peor suerte tuvo Germán Medina, un chico de 16 años que llegó a la Justicia por tenencia de marihuana y luego de recorrer varios institutos de menores y comunidades terapéuticas, falleció en febrero de 2007, supuestamente ahorcado, en una celda del Instituto Rocca. Una pericia posterior comprobó que Medina había sido violado en ese instituto.

Entre las demandas por daños y perjuicios como la comentada en el primer caso, el de David, hay una muy peculiar. Es la que tiene como protagonista a Walter Marcelo Anderson, que vive en Florida, partido de Vicente López. En enero de 1994, el protagonista de esta historia residía en la ciudad de Pontevedra, España, y envió a Argentina varios regalos para un amigo íntimo, sus hijos y su esposa.

“En esa oportunidad y sin medir las consecuencias que podría producir en este país, incluí sesenta y ocho gramos de hachís. Debo destacar que lo hice como una broma”, comenta Anderson en la demanda. El envío fue detectado por la Dirección General de Aduanas de la Argentina y conllevó un trámite judicial. El acusado se presentó en la Comisaría de Santa Cruz de Tenerife, Islas Canarias, y allí supo que había un pedido de captura internacional en su contra. Fue detenido de inmediato y estuvo 45 días encerrado, quedando a disposición del juez Baltasar Garzón.

El magistrado español denegó la extradición, aclarando que el delito cometido había sido en España y no en Argentina. Luego decretó la libertad provisional y dos años más tarde fue sobreseído. Del otro lado del océano no se presentaron recursos, ni quejas, Anderson se creyó definitivamente libre. Ocho años después, en 2004, viajó desde España a Foz de Iguazú, en Brasil. Antes de regresar, cruzó la frontera de Argentina para saludar a algunos familiares y en Migraciones le informaron que su pedido de captura se encontraba vigente.

Lo trasladaron a Buenos Aires, por disposición del juez federal Vidal Durán, y quedó preso en el cárcel de Devoto. “A esta grave situación de detención improcedente, se sumaba otra, que resulta también trascendental considerar para poder determinar mis padecimientos, era y soy enfermo de HIV sida”, aclaró en la demanda. Con la enfermedad a cuestas, sufrió el hacinamiento y las peleas hasta que lo trasladaron a un pabellón para enfermos donde debió dormir en el piso, como el resto.

“No se me administraba medicación alguna”, aseguró Anderson, quien agregó que tampoco dejaron que su familia se la enviara. Luego lo derivaron a Marcos Paz, en medio de una fuerte recaída en su salud. “Transcurridos once meses de detención se me realizó un análisis que determinó que la carga viral y CD4 era preocupante, como consecuencia directa de la falta de tratamiento”, aseguró. Salió vivo de milagro, tras estar casi tres años esperando el juicio. El propio fiscal tuvo que pedirle perdón porque no había nada que juzgar.

Sólo se penalizaría el tráfico masivo

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